viernes, 21 de julio de 2017

Vestido juvenil 1900-1910

Tenía la ilusión de que este año mi hija me acompañara a Ribadeo, pero no pudo ser. No le gusta esto de la recreación, y yo lo respeto. Quisiera que las cosas fueran de otra forma, pero no lo son.
Le había hecho un vestido muy juvenil, en colores claritos, muy veraniego.
Miré muchas láminas, revistas, vestidos de museos, y no era fácil porque hay muchísimos modelos de adultas, pero bastante menos dedicados a esa edad indefinida en que ya no son niñas, pero todavía no son totalmente adultas.
. Así que cogiendo una cosa de aquí y otra de allá, el resultado final es el que ven.
 
Lo hice más cortito, para que llegara por los tobillos, como correspondería a una jovencita a punto de entrar en el mundo de los adultos.
Y como ella dijo que no, y como no son frecuentes las ocasiones para poner estos trajes, y me podía pasar como ya me ha sucedido con otros, que están años en el armario...
Me tiré a la piscina y lo estrené.
Para los entendidos, verán que es un conjunto no muy adecuado a mi edad, pero como la mayoría de los presentes en el " Fin de semana Indiano" de Ribadeo, no llegan a estos matices, pues me atreví.
Hasta en el último momento M Sol debió darle unas puntadas, pues al no vivir este año mi hija conmigo, había hecho el traje un poco a ojo, por mis medidas, ya que nos aproximamos mucho.
Y lo que había dejado para ultimar cuando ella volviera en verano, pues no lo acabé al decirme que no nos acompañaría.
Por todo esto la cintura y el cuello, estaban sin rematar.
Gracias a las buenas manos, buenas artes, y buena voluntad de Mª Sol, le dió unas puntadas para salir del paso.
Viendo modelos como el de arriba, le puse 7 u ocho filas de volantes. Decenas de metros de puntilla repartidos entre los de la falda y los de la blusa.
Complementado con un canotier, una sombrilla que restauré quitando la tela antigua que era oscura y estaba muy deteriorada.
los hay con volantes pequeñitos y que llegan hasta la cintura. Me parecía excesivo




sábado, 15 de julio de 2017

Ribadeo Indiano 2017. Vestido de 1910.

El primero de los vestidos que llevé este año en Ribadeo lo hice hace 6 o 7, para un evento en Castropol. Cuando se celebraba el centenario del Parque Vicente Loriente.
                            
Lo he rescatado porque nunca después volví a ponérmelo. Y aunque las fotos de hace 6 años son malas y escasas, les pongo algunas.
Lo llevé entonces con una chaqueta de la época, tal vez un poco más tardía, auténtica, y que en mala hora decidí ponerla, porque sufrió algún deterioro.

Cada vez estoy más convencida que la ropa antigua no debe ponerse, salvo excepciones.
La pamela no estoy muy orgullosa de como quedó, pero hizo su función.
Cuando decidí hacerlo, quería una cosa muy sencilla, para lo que miré imágenes de la época.
Buscaba alejarme de las puntillas, las cinturas muy marcadas, y otros perifollos (que me gustan, pero no para lo que en este momento quería).
Tenía la duda de un vestido o falda y blusa, y al final este modelo del MET me encantó, y decidí inspirarme en el para realizar el mio.
En una tela de algodón, con un color muy parecido al que viene en el original, y algo más simplificado, me lancé a su realización.
Yo le quité la sobrefalda, por varios motivos, lo quería aún más liso, y otro muy importante, la tela no me alcanzaba.
El cuello y los puños son antiguos, los tenía de alguna compra realizada por internet, y los aproveché aquí.
Les he puesto esta foto para que vean que no son rectangulares. Cada puño está doblado de una forma.
Cuello y puños 
Los adornos que en el vestido original, son a modo de avellanas realizadas en ganchillo, yo los hice iguales que algunos botones, que habrán visto ustedes en ropa antigua.
Se los puse en puños, delantero, botones de la espalda y en el cinturón.
La tela muy arrugada, pues estaba recogido y es algodón.
El detalle del cinturón es de un pañito realizado a mano que compré en el rastro, y que sigue la misma técnica que el cuello y los puños.
En esta ocasión acompañé el vestido con un abrigo de lino en color lila. 
Cuando lo encontré no pensaba en este vestido, pero con el tiempo creí que podía ser una buena idea ponerlos juntos.
Algunas imágenes de ropa de esta época me animaron a ello.
Vestidos con abrigos, ( o chaquetas largas, como ustedes prefieran), se pueden ver en numerosas imágenes de 1910.
Y todos ellos con adornos o bordados, que se parecen mucho al mio.
Todo esto me animó, y así le daba un aspecto diferente.
Acompañada por Nereida y M Sol, disfrutamos de Ribadeo.
Es nuestro segundo año juntas en el "Fin de semana Indiano".
En este caso sin el abrigo. Y es que era la hora de comer, y las temperaturas habían subido.
Porque he de reconocer, que el abrigo no era solo un elemento de adorno. No sobraba.
En esta foto se aprecian algunos detalles de los bordados de la espalda.
Les pongo algunas fotos de distintas partes.
Espero que para el próximo año, se animen a asistir a Ribadeo

lunes, 26 de junio de 2017

Asedio a Ciudad Rodrigo. Recreación


Los días 16,17 y 18 de junio ha tenido lugar en Ciudad Rodrigo, organizada por Tiradores de Castilla, con Adrián Estévez Fernández al frente, una estupenda recreación del asedio que en 1912 enfrentaron a los ejércitos inglés y francés.
De la mano de Gemma, una experta aguadora en las recreaciones napoleónicas, me acerqué a modo de aprendiza, y dejando que me indicara todo, pues soy muy novata en estos temas, y aunque he ido a alguna otra, todavía me queda mucho por aprender.
El viernes llegamos, nos instalamos en el hotel, pués eso de tener cierta intimidad, y una ducha en la habitación es algo que aprecio notablemente.
Nos vestimos de aguadoras, y pasamos por el campamento, que afortunadamente estaba al lado del hotel.
Preciosa Ciudad Rodrigo. Sus casonas blasonadas, sus palacios, esos rincones de piedra...Ya la conocía, y recordaba muy bien su plaza, pero el resto no.  Me volvió a enamorar.
Vimos las tiendas instaladas en dos zonas, la inglesa y la francesa. Saludamos a gente, más Gemma que yo. Ella conoce a muchísima gente, yo a poquitos, pero ha sido una buena ocasión para hacer nuevas amistades.
Eramos cerca de 700 personas, de varias nacionalidades, y lo más curioso es que en el asedio de Ciudad Rodrigo no intervinieron las tropas españolas, de forma que los recreadores españoles se distribuían entre los otros dos ejércitos.
El sábado por la mañana había un desfile por la ciudad, así que como no teníamos que dar agua a sedientos luchadores, nos vestimos con ropa de paseo, y aprovechamos para ver la ciudad, sus calles, sus monumentos, museos...
Curiosamente nos acercamos al Museo de los Orinales, pero el sábado por la mañana estaba cerrado. Me parecía muy curioso, y sentí no poder visitarlo.
La catedral, que además de muy bonita, ofrecía el aliciente de estar fresquita, en una mañana en las que las temperaturas se aproximaban a los 40 grados.
Visitamos el Palacio de los Äguila, con su exposición Histórico Militar, y corriendo a buscar a la gente para hacer el desfile que culminaba en la Plaza Mayor.
Allí, a pié firme resistió la tropa y resistieron los mandos. Algunos de ellos a caballo, lo que ofrecía una preciosa estampa.
Después del discurso del alcalde y con la presencia de numerosas autoridades, nos dirigimos a otra plaza donde se hizo una ofrenda, por parte de militares "de verdad", en un monumento que es el símbolo de Ciudad Rodrigo.
Muertitos de calor, regresamos a la plaza, donde en las terrazas saciamos nuestra sed.
Por la tarde la batalla. Yo, al rebufo de Gemma, y tratando de ser una buena aprendiza, y no un estorbo, vimos como la pólvora resonaba por la muralla.
Los cañonazos atronaban el aire, y el humo posterior a los disparos, hizo que en determinados momentos pareciese una tupida niebla.
Si no fuera por los calores abrasadores, bien podría parecer la niebla londinense de invierno.
Yo no se si desde el punto de vista militar el asedio y la toma de la ciudad respondió a las expectativas de los asistentes : de los participantes por un lado, y del numeroso público, por otro.
Al tener un foso, el público que estaba fuera de las murallas, vieron los disparos iniciales, la entrada en el foso, pero una vez que entraban en el foso, perdían la visibilidad de la tropa.
Afortunadamente el sitio donde estábamos nosotras era muy bueno, y pudimos seguir bastante bien el desarrollo de los acontecimientos.
Me sorprendió la cantidad de mujeres que venían con los extranjeros, no es que fuesen muchas, pero teniendo en cuenta que en España vamos muy pocas, y a veces con problemas porque al ser recreaciones militares siempre nos toman como personal de segunda. 
Y seguramente somos de segunda o de tercera, pero la realidad es que con los ejércitos siempre se movía personal civil que los acompañaba para realizar distintas tareas.
Y mis compañeras, más duchas en estos temas, se quejan de que no siempre les facilitan las cosas.
Por la noche había una cena en los jardines del Parador, a la que se asistía de forma voluntaria, pues había que pagarla aparte.
A mi todo me pareció estupendo. Yo me lo pasé muy bien.
Por la noche, en la cena, un pequeño incidente, una mala pisada hizo que el domingo debí pasarlo en la cama en el hotel, porque no me podía mover.
Lamenté profundamente perderme la batalla en Fuentes de Oñoro, pero son cosas que pasan, y afortunadamente espero que no sean mucho más que unas molestias al caminar, que irán remitiendo con el paso de los días.
Algunas de las fotos de la batalla, las he tomado prestadas de internet. Si alguien es el autor y no está de acuerdo con su uso, ruego me lo comuniquen para tomar medias y eliminarlas.
No podía dejar de poner esta foto, en la que he coincidido con Gloria. Nos hemos visto en otras muchas ocasiones, pero siempre con algo relacionado con motivos muy diferentes.
Y es la única en la que salgo con el precioso sombrero que me prestó Gemma.
Mi agradecimiento a Gemma por hacer de anfitriona y facilitarme la asistencia. La mejor de las aguadoras, que lleva en su "panera" de todo para socorrer a los heridos. Esta chica vale un potosí.
Esperemos que no tardando mucho, algo parecido a esto se pueda volver a repetir.






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